Catedral de San Bartolomé, Fráncfort, Alemania

Catedral de San Bartolomé, Fráncfort, Alemania

© AlxeyPnferov/Getty Image

Los fantasmas de imperios pasados. ¡Es Halloween!

Olvídate de la máquina de humo. Fráncfort, Alemania, tiene algo mucho más efectivo: una catedral gótica con una torre que parece lista para una sesión espiritista a medianoche. La catedral de San Bartolomé, que vemos en la imagen, tiene la silueta medieval que Halloween habría elegido como escenario perfecto. Pero la historia de esta celebración es aún más extraña.

Halloween ya dominaba el arte de crear una atmósfera escalofriante mucho antes de que alguien inventara las bolsas de dulces. Algunas de sus tradiciones se han relacionado con Samhain, un antiguo festival celta que marcaba el final de la temporada de cosechas y el comienzo del invierno. Según la tradición, en ese momento la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía difusa, permitiendo que seres sobrenaturales deambularan entre nosotros. Para hacerles frente, la gente encendía hogueras, dejaba ofrendas y se disfrazaba para pasar desapercibida entre aquellos visitantes del más allá.

Más tarde, el calendario cristiano incorporó el Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, y el Día de los Difuntos, el 2 de noviembre. La noche anterior al Día de Todos los Santos pasó a conocerse como All Hallows' Eve, nombre que con el tiempo se transformó en Halloween. Así que, mientras la catedral de San Bartolomé aporta el escenario gótico, Halloween pone los fantasmas, los disfraces y todo el misterio sobrenatural. Hay que reconocerlo: esta celebración viene preparada para la ocasión.

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